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miércoles, 23 de septiembre de 2015


El nuevo consejero delegado de Metro de Madrid destituye al director de Seguridad

Bruno Fernández Díaz, hermano del jefe superior de Policía de Madrid, ocupaba el cargo desde su creación en junio de 2013 en medio de fuertes recortes en el suburbano. Los sindicatos reclamaron su cabeza hace meses, cuando salió a la luz un documento interno que pedía vigilar a "gays, músicos y mendigos".

Poco ha tardado el nuevo consejero delegado de Metro de Madrid, el exconcejal de Hacienda y hombre fuerte de Ruiz-Gallardón en el Ayuntamiento de la capital Juan Bravo, en prescindir de los servicios del hasta ahora director general de Seguridad del suburbano, Bruno Fernández Díez. Metro ha comunicado a Fernández Díez su despido, que tendrá efecto el próximo día 1. Bravo, que ha tomado posesión recientemente, está manteniendo reuniones con los miembros del equipo para formar su propia dirección.

Fernández Díez fue nombrado director de Seguridad de Metro de Madrid a mediados de 2013 por el equipo que dirigía el anterior presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, con el objetivo de mejorar la gestión interna y externa y tras una reestructuración de los servicios de patrullas individuales lo que provocó algunas protestas sindicales.

CCOO y UGT criticaron entonces la creación de esa nueva Dirección General, coincidiendo con los ajustes en la compañía pública para reducir el gasto. Estimaron entonces que Fernández Díez percibiría unos 100.000 euros anuales y se mostraron sosprendidos por el hecho de "cargar aún más" el organigrama de la compañía mientras se pedían "sacrificios a trabajadores y usuarios".

En aquellos días se dijo que Fernández Díaz contaba con el apoyo de la entonces delegada del Gobierno Cristina Cifuentes, que tenía una confianza total en el jefe superior de Policía de Madrid, Alfonso Fernández Díez, hermano de Bruno y que fue nombrado en enero de 2012 por el ministro del Interior.

Vigilar a "gays, músicos y mendigos"

El hasta dentro de pocos días máximo responsable de la seguridad del metro estuvo envuelto en una sonada polémica hace apenas unos meses, cuando en febrero salió a la luz un documento en el que se instaba a los revisores del suburbano a aumentar sus peticiones de tickets a determinados grupos como "gays, músicos" y "mendigos". El escándalo se zanjó con el despido de tres responsables, incluido el jefe del Servicio de Seguridad, y con una sanción para dos trabajadores del mismo departamento. La empresa se defendió asegurando que el documento no era oficial.

"No se atreven a destituir al director de Seguridad", aseguró entonces el portavoz de UGT en Metro, Teo Piñuelas, que calificó las medidas tomadas por la empresa de "cortina de humo".