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viernes, 14 de noviembre de 2014


Helena Revoredo (Prosegur) se queda con la sede fantasma de la CNE por 11,3 millones

Helena Revoredo, viuda del fundador de Prosegur, actual presidenta de la compañía y una de las mujeres más ricas de España según Bloomberg, es la nueva propietaria del edificio situado en la calle Barquillo número 13 de Madrid, que el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas sacó a subasta a principios de octubre, junto a varios pisos de lujo y plazas de garaje en la capital.
Según han confirmado a El Confidencial fuentes del ministerio, la compra se articuló a través de Proactinmo, compañía dedicada al alquiler de bienes inmobiliarios y participada al 100% por Gubel, la sociedad patrimonial de la familia Revoredo. Helena Revoredo controla el 56% y sus cuatro hijos el capital restante.
La subasta tuvo lugar el pasado 1 de octubre en el Hotel Wellington de Madrid y solamente hubo un único postor, Proactinmo, que pagó 11,3 millones de euros, el tipo mínimo de licitación. 
El edificio en cuestión tiene su historia, puesto que fue adquirido el 16 de septiembre de 2008 –un día después de la quiebra de Lehman Brothers y en plena sacudida mundial– por la antigua Comisión Nacional de la Energía (CNE), antecesora de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia (CNMC). Por él, la CNE pagó a la inmobiliaria Taburete 19 millones de euros, ocho más que lo que finalmente ha conseguido el Estado por este edificio. O lo que es lo mismo, ha tenido que asumir una depreciación del 40% sobre su valor de compra. 
Maite Costa, entonces presidenta de la CNE adquirió el inmueble con la intención de ampliar las oficinas de la CNE, cuya sede se encontraba muy cerca, en la calle Alcalá. De hecho, el edificio estaba llamado a convertirse en la sede de la CNE, pero su ruinoso estado impidió que llegara a materializarse. La CNMC, sucesora de la CNE, lo heredó y decidió entregárselo hace meses a Patrimonio del Estado. Finalmente, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas decidió ponerlo a la venta a través de la  Sociedad Estatal de Gestión Inmobiliaria del Patrimonio (Segipsa). 
Se trata de un inmueble del siglo XIX con una superficie de 3.174 metros cuadrados de uso residencial. Dispone de cuatro plantas y un sótano integrados por cinco locales y cinco viviendas. La falta de mantenimiento y de uso de los últimos años han deteriorado su estado, que obtuvo un resultado "desfavorable" en la última InspecciónTécnica de Edificios (ITE) llevada a cabo por el Ayuntamiento de Madrid, tal y como recogía el pliego de condiciones de la subasta del inmueble. El contrato de adjudicación advertía también de que las reformas que este precise para obtener permiso de residencia irán con cargo al adjudicatario.
Situado frente al Palacio de Buenavista, a escasos metros de la Plaza de Cibeles y del Banco de España, el edificio adquirido por la familia Revoredo se encuentra en una calle muy cotizada desde el punto de vista residencial y que ya ha atraído el interés de inversores internacionales. Como el del millonario venezolano Miguel Ángel Capriles López, quien,  al igual que otras grandes fortunas del continente sudamericano durante la crisis, ha comprado varios edificios singulares, uno en pleno centro de Madrid, ubicado, precisamente, en la cotizada Calle Barquillo.
La subasta orquestada por Segipsa incluyó, además del edificio de la calle Barquillo, un total de cinco lotes comprendidos en el Programa para la Puesta en Valor de los Activos Inmobiliarios del Estado, puesto en marcha por el Ministerio de Hacienda. No obstante, la puja por tres de los paquetes se declaró desierta al no haber interés por parte de los participantes. Sí se enajenó, además del edificio mencionado, un lote que incluía una oficina y 19 plazas de garaje en la calle de Miguel Ángel, en Madrid.
En el último año, la venta de activos en manos de las Administraciones Públicas se ha acelerado. En Madrid capital, la Comunidad ha cerrado con éxito la venta de Gran Vía, 18 y Gran Vía, 3 por más de 26 millones de euros y Plaza Chamberí, 8 por 40, pero no ha tenido tanta suerte con otros inmuebles como, por ejemplo, el situado en la calle Alcalá 1, a escasos metros de la Puerta del Sol y por el que pide 10,7 millones de euros. La mayoría de ellos se encuentran anunciados en la web inmobiliaria Addmeet. Un canal, el de internet, que ha cobrado protagonismo a la hora de agilizar los movimientos dentro del mercado inmobiliario español