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viernes, 7 de marzo de 2014


El Supremo anula un ERE por ocultar la caja b en la negociación


Si una empresa tiene contabilidad b puede llevar a cabo un despido colectivo. Ahora, cuando se siente a negociar con los trabajadores tiene que enseñársela. De lo contrario, la empresa no estará negociando de buena fe y, por tanto, el despido colectivo será anulado en los tribunales. Esto último es lo que le ha sucedido a Curbimetal. La metalúrgica aragonesa ha visto como el Tribunal Supremo ha confirmado la anulación de una regulación de empleo que aplicó en 2012 porque al tener contabilidad b y no mostrarla en las conversiones de la regulación de empleo “impidió una verdadera negociación [...] y comporta el incumplimiento de la exigencia legal de [...] negociar de buena fe”, según una sentencia dictada recientemente a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Además, el juez ha decidido informar de la existencia de esta caja b a la Agencia Tributaria.
La empresa aragonesa Curbimetal, que formaba un grupo de empresas a efectos laborales junto a Curbiperfil, puso en marcha un despido colectivo el 25 de junio de 2012 para despedir a 38 empleados, más de la mitad de la plantilla. Las negociaciones se prolongaron durante un mes, en el que hubo tres reuniones. Pero acabaron sin pacto. Así que el 27 de julio del mismo año la empresa comunicó al comité de empresa su decisión de seguir adelante con sus intenciones iniciales, lo que fue recurrido ante los tribunales.
Durante las negociaciones, la empresa puso sobre la mesa cual era su situación económica, atendiendo a la contabilidad oficial. En ella se muestra un hundimiento de la facturación: si en 2007 Curbimetal había ingresado 24,9 millones, en 2011 facturó 12,9. Y en el primer trimestre de 2012 la tendencia a la baja se mantenía. De hecho, en octubre de 2012, la metalúrgica entró en concurso voluntario de acreedores “por —según se lee en la sentencia— haberse acreditado su estado de insolvencia”.
Sobre el papel, parecían cumplirse las condiciones que la reforma laboral fija para llevar adelante un despido colectivo. Sin embargo, durante el proceso judicial quedó probado que Curbimetal tenía una contabilidad b. “Desde 1999 Curbimetal y Curbiperfil han venido atendiendo pedidos de diversos clientes al término de cuyas operaciones comerciales no quedaba constancia de en la contabilidad de las empresas. El precio de los materiales elaborados era satisfecho inmediatamente en metálico por los compradores sin que tal ingreso tuviera tampoco reflejo contable”, recoge la sentencia, que fue aprobada por unanimidad en de lo Social del Tribunal Supremo.
Al contrario de lo que pudiera parecer, el Supremo no anula el despido colectivo por la existencia misma de una contabilidad b. Lo hace por no ponerla sobre la mesa a la hora de sentarse a negociar, “por no haber respetado el deber recíproco de la buena fe”.
 De hecho, en la repuesta a las alegaciones de la empresa, el juez admite que “si una empresa lleva a cabo alguna o algunas operaciones en b, ello no debe ser obstáculo a que pueda reducir su plantilla si las ventas o ingresos se reducen significativamente”. Pero a continuación advierte de que en la negociación con el comité debe informárseles de tal circunstancia: “Para poder deliberar aquéllos y decidir sobre la idoneidad, adecuación y proporcionalidad de la medida”.