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jueves, 9 de junio de 2011


Ya me indigne ¿Y ahora que?

Por Alejadro Campuano Tomey
Cuando muchos de los “indignados” aun no habían nacido, el que suscribe se tuvo que exiliar por defender los derechos que ellos han gozado desde siempre por haber nacido en un país democrático. Vaya esto por delante para que el respetable tome nota de que el que suscribe tiene (por muy boludo que sea en muchos aspectos, y aunque sólo sea por edad), alguna experiencia en el tema.

Parece que ahora resulta políticamente incorrecto para los socialistas y la izquierda en general no dar la razón a los acampados y asambleístas del 12M, pero como hace tiempo que vengo advirtiendo que las palabras las carga el diablo advertí del peligro de dos vocablos nefandos para una militancia política sana: CONSENSO y CORRECCION.

Los grandes posicionamientos que esgrimen los indignados pueden asumirse por cualquier persona de bien que desee lo mejor, pero no vale quedarse en el lema y hay que poner el cable a tierra.

Los medios parecen dar la exclusiva de las reivindicaciones a los del movimiento 12M, cuando en este país se han producido muchas tropelías con el silencio cómplice de una sociedad que no hizo nada cuando el agua les mojaba el culo pero aun no les llegaba al cuello. Fuimos como la rana a la que situaron en una olla, le fueron subiendo de a poco la temperatura del agua y se adormeció. Cuando el agua ya estaba hirviendo la rana estaba tan adormecida que ya no pudo saltar y se coció.

La izquierda, heredera de una cultura cainita que se tira tarascadas entre sí permitió el ascenso de una derecha que poco a poco fue ganando espacios y hegemonías (Gramsci se pegaría un tiro al ver quienes sí supieron hacer una lectura de sus ideas), y consiguió su mayor éxito cuando posicionó un discurso que fue la clave sobre la que cimentó el poder que ahora ostenta: DA LO MISMO SER DE DERECHAS QUE DE IZQUIERDAS. Y lo hizo sabiendo utilizar los instrumentos que la democracia puso a disposición de todos, sólo que los supieron utilizar adecuadamente para sus fines. Si han ganado es porque tuvieron más votos y sus votantes acudieron a las urnas.

Los medios de comunicación colaboraron al hacer de la información una mercancía y no un derecho. Lo hicieron cuando aceptaron ruedas de prensa sin derecho a hacer preguntas, la pauta publicitaria tuvo más peso que la línea editorial y se depauperó la profesión con contratos basura. Como dijo Groucho Marx “Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros “. Y hablo de información, no de entretenimiento, que ahí si hay tela que cortar cuando uno asiste a que el referente de mucha gente es “la princesa del pueblo”.

El desclasamiento también tuvo lo suyo. Como la pasta llegó antes que la cultura ya no hay trabajadores, ahora todo bicho viviente es “clase media” (media boluda, porque vivir hipotecados treinta años, creerse que lo privado es mejor que lo público y que la juerga iba a durar para siempre no merece otro calificativo). Ese desclasamiento, producto de un estúpido complejo de inferioridad provocó la necesidad inducida de querer ser “In” “guay” “fashion” y un sinnúmero de expresiones acuñadas por creativos al servicio de la mercadotecnia. Y así bajaron las afiliaciones a los sindicatos, a los partidos políticos a y un buen número de colectivos sociales que han sido desmantelados ante el mutismo de quienes, hoy, van a pagar la factura de todo el festín cuando sólo recibieron las sobras del ágape.

Y en eso, llegaron los indignados del 15M poniendo en evidencia el poder de las nuevas tecnologías de la comunicación que han venido a demostrar que en el país de los ciegos el tuerto es rey.

Lo virtual se convirtió en real cuando hicieron su acampada . Acostumbrados como estamos a que juntar a 50.000 personas es una éxito sin precedentes cuando los problemas que enuncian afectan a millones cabe, como poco, analizar el dato numérico para dar cuenta razón de lo desnortada que está la sociedad y del miedo que sigue inoculado y con carácter transitivo a las nuevas generaciones .Miedo a movilizarse, a unirse, a expresar abiertamente sus temores, en definitiva, el MIEDO A LA LIBERTAD.

Miedo que también se instaló en los que vieron en las acampadas el inicio de una revuelta mayor que podría acabar con sus prebendas y beneficios y decidieron utilizar, como el caso Catalunya, la violencia de una policía autonómica que respondió a la voz de su amo y no a su cometido fundacional: proteger y ayudar al ciudadano . Un hecho injustificable y que tiene acarrear responsabilidades para quienes dieron las órdenes y las ejecutaron, porque los acampados también son ciudadanos.

Y ahora llega la hora de la verdad.

El movimiento 15M no es, todavía, un movimiento, fue una acción táctica que puede llegar a serlo si se imbuye de la realidad y sustituye discursos por propuestas que necesariamente deberán estructurarse, comunicarse y promoverse en un ámbito democrático.

Para hacerlo deben utilizar los medios que una democracia ganada (que no cedida) ha puesto a su disposición como una herencia, un patrimonio de libertad que debe incrementarse. Y en España, por decisión de los españoles, la voluntad soberana se expresa en el voto y se articula en partidos políticos.

Cuando una persona o un colectivo expresa sus ideas se hace responsable de lo que dice y heredero de lo que se calla. Y si quieren dar el paso de lo táctico a lo estratégico el instrumento es la POLITICA. Y si, tienen razón en muchas de las críticas que hacen a los políticos y a los partidos, pero aquí no basta con decir QUE, hay que mojarse con el COMO y construirlo como se han construido loas grandes logros de la humanidad, a base de prueba y error.

Ahora es cuando los descontentos del 15M deben demostrar lo que muchos les dieron por bueno y no hacerse trampas en el solitario pensando que con agitar las manos se controlan los vientos.

Ahora es cuando tiene que hacerse responsables de los efectos no deseados que pueden tener sus acciones, no vaya a ser que sus buenas intenciones den munición a quienes dicen combatir y provoquen daño precisamente a quienes les han apoyado en su rebeldía. Sería lamentable que también se produjeran bajas por fuego amigo en un movimiento que dice que la paz y la resistencia cívica son su modus operandi.

Ahora es cuando en las asambleas de barrio van a poner cara a los ciudadanos y ciudadanas que, como ellos y por las mismas razones, están indignados.

Ahora es cuando desde la disidencia van a tener que identificar coincidencias con aliados necesarios ya que esto lo cambiamos entre todos o no lo cambia nadie.

Ahora es cuando van a tener que dedicar menos horas a la pantalla del ordenador y seguir asomándose a la vida en vivo y en directo.

Sean responsables de sus aciertos y equivocaciones, sigan sin miedo, sigan denunciando y proponiendo pero no caigan en la trampa de ser utilizados precisamente por aquellos a los que dicen combatir.